Reconocimiento al inspector Luis Novell

Queremos compartir una entrevista realizada a Luis Novell, Inspector de la Policía Nacional en Diario de Mallorca.

Desde Grupo Cabanach queremos darle la enhorabuena por su trayectoria profesional.

El pasado 30 de marzo se jubiló uno de los oficiales más respetados de la Policía Nacional de Palma. Sus 38 años de servicio le han dado para vivir los peores atentados de ETA o pasar por grupos como Estupefacientes o Atracos. Fue el jefe de la unidad contra la violencia de género en la primera década de los 2000 y puso en marcha los protocolos de protección de víctimas que todavía se utilizan

El inspector Novell es un gran profesional con quien hemos tenido el privilegio de colaborar desde el sector de la Seguridad Privada.

Luis Novell (Palma, 1955) ha empezado su jubilación confinado. Este veterano inspector de Policía, experto en violencia de género, hace un repaso a su trayectoria y a la situación actual.

P Usted dirigió la lucha de la Policía Nacional contra la violencia de género durante una década en unos años cruciales, entre 1999 y 2006, y luego cinco años más, entre 2007 y 2012, en la Delegación del Gobierno, como Jefe de la Unidad de Coordinación contra la Violencia sobre la Mujer. ¿Cuáles fueron los cambios más importantes que se produjeron en esa época?
R El Cuerpo Nacional de Policía siempre ha sido muy sensible con el tema de las agresiones a las mujeres. La incorporación de la mujer a la Policía Nacional, en el año 1979, fue de suma importancia para una mejor atención a las mujeres víctimas. Y ya en el año 1986 se crearon los Grupos SAM (Servicio de Atención a Mujer). Eran grupos especializados en la atención a las mujeres víctimas de delitos de índole sexual, así como los cometidos en el ámbito de relación de pareja. En Balears fue determinante la creación en abril del 2000 del Institut Balear de la Dona, dependiente del Govern Balear, dedicado principalmente a informar, y dar ayuda y protección a las mujeres víctimas de violencia de género. Ha sido un punto de referencia para la Policía para la derivación de víctimas, al que podíamos recurrir. Y el cambio más importante fue la ley de medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.

P Durante muchos años la violencia de género fue considerada un asunto privado, que no tenía un gran reproche social. ¿Qué pasó para que cambiara esa mentalidad?
R No solo un tema privado, sino un tema silenciado. Creo que entre las principales causas para este cambio de mentalidad están la incorporación de la mujer a la vida laboral. Lo que le supuso el poder dejar la dependencia económica de su pareja, que era el principal motivo para “callar y aguantar”. Y lo que permitió que las mujeres empezaran a denunciar, sin miedo a quedar sin medios económicos de subsistencia. Lo que hizo aflorar gran cantidad de delitos. También fueron muy importantes los movimientos iniciales de asociaciones, grupos de ayuda, prensa, etc… que dieron visibilidad al problema de la violencia de género. Haciendo que la sociedad conociese y se concienciara de la existencia de esta lacra social en toda su extensión.

P ¿Qué supuso la Ley de Violencia de Género de 2004? ¿Tuvo efectos inmediatos?
R La Ley de medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género hizo que España fuera el primer país de Europa en contar con una legislación multidisciplinar de estas características, pues cubría todos los aspectos implicados en la materia: educación, prevención y sanción. Fue de suma importancia, para la operatividad policial y control judicial, la creación de los Juzgados de Violencia sobre la Mujer. Al igual que la creación de una Fiscalía Especial sobre la Violencia sobre la Mujer. Así como la creación del Sistema Integral de Seguimiento de la Violencia de Género (VioGen), para la protección del víctimas. Programa que se ha ido adaptando desde su creación, para un mejor control de protección. Favoreciendo todo ello que las mujeres se atrevieran a dar el paso, y las denuncias aumentaran. No porque hubiera más hechos, sino porque antes los que había no se denunciaban.

P En aquella época hubo críticas sobre la presunta indefensión en quequedaban los hombres ante las denuncias falsas. ¿Qué opina?
R En los casos de violencia de género, la investigación de muchas denuncias resulta muy complicada, ya que la prueba de los hechos denunciados no resulta tarea fácil, porque estamos ante delitos que normalmente transcurren en la más estricta intimidad del domicilio, o en un lugar donde probablemente se encontraba tan solo la víctima y el agresor. Por eso es de especial importancia el testimonio de la perjudicada frente a la versión del maltratador, que en su defensa probablemente niegue todos los hechos e intente influenciar a la víctima para que ceda ante sus presiones, o la de familiares, para que retire la denuncia o retire su testimonio, con el fin de influir el curso del proceso judicial.
Cierto que hay denuncias falsas, pero en un porcentaje bajísimo en relación con el número total de denuncias. Entre 2009 y 2018 hubo 97 condenas por denuncia falsa. Estas mujeres no son conscientes del perjuicio que unas pocas ocasionan al resto que formulan denuncias, ya que dan pie a que puedan aparecer dudas sobre la veracidad del resto.

P ¿Hubo reticencias en el interior de la Policía ante la nueva normativa?
RNo, en la Policía Nacional no hubo reticencias, ya que nuestra misión es cumplir y hacer cumplir la normativa legal. Cierto que a nivel de calle, la Ley de Violencia de Género, fue un tema muy manido en aquellas fechas. Y a día de hoy todavía lo sigue siendo, ya que hay algunas corrientes de opinión
que manifiestan que todas la leyes y normativa sobre la Violencia de Género son anticonstitucionales.

P En 2003, cuando empezaron los registros, hubo 71 mujeres asesinadas por sus parejas en España. La cifra descendió paulatinamente pero en los últimos años se mantiene siempre cerca de los cincuenta casos. ¿Es imposible rebajarla? ¿Qué se podría hacer?
R Si tuviera la solución, sería el hombre más famoso del mundo. Lo que sí tengo claro es una cosa: solo con leyes no se evita la comisión de delitos. Ni la pena de muerte evita la comisión de este tipo de hechos. La educación es fundamental, trabajando en las escuelas con niños y niñas, promoviendo relaciones basadas en la amistad y en la igualdad. Al igual que los padres deben enseñarles las normas y la convivencia en la igualdad. Ya que lo que aprendan de niños y ven en casa, es lo que harán de mayores.

P Los expertos han alertado del riesgo de que se incrementen los casos demalos tratos durante el confinamiento. ¿Cómo se puede evitar?
RBueno, esto es una cosa sabida de siempre en la Policía y en los despachos de abogados. Tras los periodos vacacionales navideños y de verano, es cuando aumentan las denuncias por violencia de género, al igual que los divorcios. La convivencia es el caldo de cultivo de los roces y las discusiones, que por desgracia, en algunas ocasiones terminan con agresiones físicas. Por eso el estar confinados dentro del domicilio durante un largo periodo de tiempo hace que sea más probable que puedan surgir conflictos. ¿Como evitarlos?, pues evitando discutir, y más si hay hijos pequeños en el domicilio, que pueden presenciar la posible discusión.

P Al mismo tiempo el confinamiento ha reducido mucho las cifras dedelincuencia. ¿Hay un riesgo de repunte cuando se levanten las medidas?
R Estamos viviendo una pesadilla, que nos afecta a todos, incluidos los delincuentes. Me figuro que cuando esto finalice, las cifras volverán a subir. Solo hay que pensar la cantidad de “amigos de lo ajeno” que con el confinamiento se han quedado en paro. La ausencia de turistas y gente en la calle, los hoteles cerrados, sin cruceros, el aeropuerto desierto… Ha hundido a carteristas, descuideros, trileros, claveleras, ratas de hotel… Y hasta que todo vuelva a la normalidad no los volveremos a ver.

P ¿Cómo lleva usted el confinamiento?
R Pues de la mejor manera posible. La verdad que no me esperaba una jubilación metido en casa, pero es lo que hay, y no queda más que cumplir. Ya llegará el tiempo de salir con la moto a rutear.

P Ha sido policía desde 1982. ¿Cómo ha cambiado la delincuencia y el trabajo policial en estos años?
R Pues ha cambiado bastante, como es lógico. En los años 80 en Sabadell (Barcelona), muchos delincuentes iban armados, tanto con armas blancas, como de fuego. Era la época de las famosas “recortadas”. Los atracos a Bancos estaban a la orden día. En más de una ocasión llegamos a tener tres atracos en un mismo día. Tiros, persecuciones… Fueron años de muchas horas de trabajo, pero muy satisfactorios, profesionalmente hablando. Fueron años en que las drogas hacían muchos estragos en la juventud. Sobre todo la heroína. En los 90 la cosa se calmó un poco en cuanto a la violencia de los delitos, pero a Catalunya llegó el terrorismo, con el comando Barcelona de ETA. Con los atentados de Hipercor, Sabadell y Vich. En Baleares, puedo comentar desde 1994, que es cuando volví a Mallorca, en que estuve en Estupefacientes y en Atracos, y el nivel de violencia y utilización de armas de fuego, había prácticamente desaparecido. Lógicamente con el paso de los años, y las medidas de protección de los establecimientos , que recogieron las leyes de Seguridad Privada, los atracos a Bancos y Joyerías, ya no eran rentables para los delincuentes. Demasiado riesgo para poco beneficio. Teniéndose que adaptar a las nuevas tecnologías. Aunque la llamada pequeña delincuencia, seguirá existiendo.

P En estos últimos años ha estado al frente de la Unidad de Seguridad Privada. ¿Qué tal funciona la colaboración entre las empresas privadas de seguridad y la Policía?
R La colaboración de las empresas de seguridad privada con la Policía funciona perfectamente. y la relación de los jefes de seguridad de estas empresas, que son los interlocutores con la Policía, son excelentes. Existe una muy buena sintonía con todos ellos, y mantenemos contactos mutuos prácticamente semanalmente.

P ¿Cómo valora la aportación de los vigilantes privados?
RLa labor de los vigilantes es de muchísima importancia para el conjunto de la seguridad global de España. Quería aprovechar para resaltar la gran labor que los vigilantes de seguridad están prestando en este Estado de Alarma. Están en primera línea, en contacto directo con el público, arriesgándose a contagiarse al hacer cumplir a la gente las medidas sanitarias impuestas por el Gobierno, en cuanto a mantener el orden y las distancias de seguridad, así como las medidas sanitarias (guantes, limpieza de manos) de los clientes de los diferentes puestos de trabajo, centros comerciales y de alimentación. Desde aquí un merecido y fuerte aplauso para ellos.